La fructosa y sus consecuencias en el sistema inmunológico

Nuestro sistema inmunológico juega un rol vital: Nos protege de sustancias dañinas, cambios celulares y gérmenes. Un nuevo estudio de científicos de Swansea University, University of Bristol, The Francis Crick Institute de Londres, Trinity College Dublin, San Raffaele Institute en Italia y algunos otros colaboradores, muestra que consumir una dieta alta en fructosa puede evitar el funcionamiento adecuado de nuestro sistema inmunológico de formas, que hasta ahora, habían sido desconocidas.

La fructosa es un tipo de azúcar simple que constituye un 50% del azúcar de mesa. Lo encontramos en bebidas azucaradas y endulzantes, y no es novedad que consumirla en exceso es poco saludable. Su consumo se ha incrementado sustancialmente debido en gran parte al consumo elevado de sacarosa y jarabe de maíz con alto contenido de fructosa. Además se cree que exacerba diversas afecciones no transmisibles como la obesidad, la diabetes tipo 2 y la enfermedad del hígado graso. Además de algunos estudios en progreso que analizan la relación que pudiera tener la fructosa en la detonación de enfermedades como Alzheimer, cáncer, leucemia entre otras.

Este nuevo estudio del equipo de científicos de Swansea y sus colaboradores, demuestra que la fructosa hace que el sistema inmunitario se active y ese proceso produce más moléculas reactivas que se asocian a la inflamación. Esta inflamación puede llegar a dañar las células y los tejidos, además de contribuir a que los órganos y sistemas del cuerpo no funcionen, provocando así enfermedades.

En palabras de los investigadores: “Aunque son capaces de reconfigurar sus vías metabólicas tras la exposición a la fructosa, las células quedan metabólicamente inflexibles y vulnerables a nuevos desafíos metabólicos. Es importante destacar que demostramos que la exposición a la fructosa ex vivo, promueve una elevada producción de citoquinas en los fagocitos mononucleares de humanos y ratones, y que una dieta alta en fructosa promueve un fenotipo inflamatorio in vivo, atribuyendo relevancia fisiopatológica a nuestros hallazgos”.

El estudio llega a la conclusión de que el alto consumo de fructosa vulnera el sistema inmunológico, encuentra más información para probar los conocimientos previos sobre su impacto en enfermedades como la diabetes tipo 2 y abre las puertas a estudios posteriores en otras enfermedades.

Para más información consulta: GEN y Nature.

Crédito de las imagenes: Kriztina Papp en Unsplash y Nature