Challenger y Allan McDonald

“El tiempo atenúa el arrepentimiento por las cosas que hicimos. Pero el remordimiento por las que no hicimos es inconsolable”

Allan McDonald

Una de las razones por las que la historia recordará al ingeniero Allan McDonald, es por haberse negado, como encargado de la empresa proveedora de los cohetes propulsores, Thiokol; a firmar el documento de conformidad para el despegue del Transboradador Challenger el 28 de enero de 1986. Él fue uno de dos ingenieros de todo el programa, que trataron de advertir en contra del lanzamiento de la nave, debido al efecto de las bajas temperaturas en las juntas del cohete. El otro ingeniero se llamaba Roger Boisjoly.

El desenlace todos lo conocemos.

Pero hubo un segundo acto de honestidad y valentía de parte de McDonald. Ocurrió en las semanas posteriores al accidente, en las investigaciones de la Comisión Presidencial del Accidente del Transbordador Espacial. En palabras de Clay Risen, del NYT:

Durante la audiencia, la Dra. Ride le preguntó a Lawrence B. Mulloy, quien supervisó los cohetes, acerca de los rumores del desacuerdo de los ingenieros de Morton Thiokol. Mulloy admitió que había existido una discusión, sin embargo mencionó que la empresa finalmente acordó seguir adelante.

En ese momento, el Ing. McDonald, sentado al fondo de la sala, se levantó. Con las manos temblorosas, le dijo al panel que el Sr. Mulloy no estaba contando toda la historia; los ingenieros, mencionó, habían sido presionados y desautorizados.

Rogers inmediatamente pidió que la sala se vaciara para que los comisionados pudieran discutir la revelación de McDonald's. Cuando la audiencia se despejó, la Dra. Ride se acercó y abrazó al Ing. McDonald. Ambos tenían lágrimas en los ojos.

"Fue el punto de inflexión de la comisión", mencionó Alton G. Keel, su director ejecutivo, en una entrevista, y añadió que la declaración de McDonald y el testimonio público posterior habían llevado a Rogers a adoptar un enfoque de confrontación más centrado. El informe final de la comisión criticó tanto el diseño de los cohetes como la decisión de la NASA de ignorar las preocupaciones de los ingenieros.

“A nuestros ojos, Allan McDonald era un héroe”, dijo Keel en una entrevista.

En el corto plazo, las consecuencias fueron aún menos felices para McDonald. A ambos ingenieros que estuvieron en desacuerdo, Thiokol los castigó: a Boisjoly lo pusieron en “licencia” y a McDonald, lo degradaron.

El Senador Edward Markey, asombrado por esta decisión, presionó a la NASA a no trabajar más con Thiokol hasta que reasignara a ambos ingenieros a sus puestos; con lo que se consiguió que la empresa ascendiera a McDonald a Vicepresidente a cargo del rediseño de los cohetes. Estos cohetes funcionaron sin incidentes hasta el final del programa del transbordador en 2011.

Allan McDonald murió el 6 de marzo de este año a los 83 años.

Para quien esté interesado en mas detalles de esta historia, en 2009 coescribió el libro Truth, Lies, and O-Rings: Inside the Space Shuttle Challenger Disaster.

Mas información: NYT, El País, Wikipedia y en las transcripciones de la Comisión del Accidente.

Crédito de las imágenes: NASA en Wikipedia-1 y Wikipedia-2.